Así llega el karate a las islas mayores del Japón

El origen histórico de las artes marciales japonesas se puede encontrar en las tradiciones guerreras de los samurai y en el sistema de castas que restringió el uso de armas por parte de miembros de las clases no guerreras. Originalmente, se esperaba que los samurai fueran expertos en el manejo de muchas armas, así como en combate a mano desnuda, y alcanzaran el mayor dominio posible de habilidades de combate, con el propósito de servir a su señor. Con el tiempo, este propósito dio paso a una filosofía de alcanzar metas espirituales al esforzarse por perfeccionar sus habilidades marciales.

Foto 1 Cortesía: Wiki Commons, Estatua del samurai Kusunoki Masashige estacionada fuera del Palacio Imperial de Tokio.

Ko-ryū (古流) es el término para todas las escuelas de artes marciales anteriores a la Restauración Meiji de 1860, por lo general, se nombran con jutsu (術) y enfatizaban la efectividad en la guerra. Los sistemas de artes marciales japonesas posteriores a la Restauración Meiji se conocen como Gendai Budō (現代武道), y generalmente se nombran con dō (道). Estos incluyen Karate-dō (空手道), Jūdō (柔道), Kendō (剣道), Kyūdō (弓道), Iaidō (居合道), y Aikidō (合気道). Estos sistemas más nuevos se valoran comúnmente como deportes o artes para la superación personal, en lugar de métodos para matar o mutilar a un oponente en el campo de batalla.

Foto 2 Cortesía: WKF, Acción durante el segundo día del Karate 1 de Paris.

Definitivamente el siglo XIX fue un período decisivo, ya que se puede considerar como la época de origen de la mayoría de las escuelas de artes marciales de origen asiático-oriental practicadas hoy. Se crearon nuevos enfoques e ideas sobre las artes marciales que eran distintos y diferentes a lo que hasta entonces se enseñaba, especialmente bajo la influencia del creciente nacionalismo en la región, que consideraba que las respectivas tradiciones de las artes marciales formaban parte de la herencia del país, por ende, había que pulirlas hasta su forma más pura, y así, poder ser exhibidas. Como resultado, las artes marciales modernas de China y Japón son en su mayor parte el producto de los gobiernos nacionalistas en el poder durante las décadas de 1920 y 1930. En muchos países, las artes locales como el Te (手) en Okinawa y Jūjutsu (柔術) en Japón, se mezclaron con otras artes marciales y evolucionaron para producir algunas de las artes marciales más conocidas a fines del siglo XIX y XX como el karate (空手), que se empezó a enseñar sistemáticamente en Japón en el año de 1926 después de la era Taishō (大正).

Foto 3 Cortesía: Mundo Karate, Composición de Gichin Funakoshi (船越義珍) en un dōjō, y tras él se aprecia el Shōtōkan Nijū Kun (松濤館二十訓).

A Gichin Funakoshi (船越義珍), fundador de Shōtōkan (松濤館), generalmente se le atribuye haber introducido y popularizado el karate en las principales islas de Japón. Además, muchos okinawenses enseñaban activamente y, por lo tanto, también son responsables del desarrollo del karate en las islas principales. Funakoshi era estudiante de Ankō Asato (安里安恒) y Ankō Itosu (糸洲安恒), este último habría sido quien trabajó para introducir el karate en el Sistema Escolar de la Prefectura de Okinawa entre 1901 y 1902. Durante este período, los maestros prominentes que también influyeron en la propagación del karate en Japón incluyeron a Kenwa Mabuni (摩文仁賢和), Chōjun Miyagi (宮城長順), Chōki Motobu (本部朝基), Kanken Tōyama (遠山寛賢) y Kanbun Uechi (上地完文). Este fue un período turbulento en la historia de la región que incluyó la anexión del grupo de islas de Okinawa a Japón en 1872, la Primera Guerra Sino-Japonesa (1894-1895), la Guerra Ruso-Japonesa (1904-1905), la anexión de Corea y el surgimiento del militarismo japonés (1905-1945).

Foto 4 Cortesía: Wiki Commons, Combate de caballería entre el ejército japonés y ruso.

Japón estaba invadiendo China en ese momento, y Funakoshi sabía que el arte de la «mano Tang» o «mano China» no sería aceptado; probablemente de ahí surgió el cambio del nombre del arte a «camino de la mano vacía». El sufijo dō implica que el karate-dō es un camino hacia el autoconocimiento, no solo un estudio de los aspectos técnicos del combate. Como la mayoría de las artes marciales practicadas en Japón, el karate hizo su transición de jutsu a dō a principios del siglo XX. Vale la pena enfatizar nuevamente que el «dō» en karate-dō lo distingue del karate-jutsu, así como el aikido se distingue del aikijutsu, el judo del jujutsu, el kendo del kenjutsu y el iaido del iaijutsu.

Tal como cuando en su momento se anuló la conexión con China, cuando el «arte de la mano vacía» se introdujo en las islas mayores de Japón, se intentó hacer lo mismo con la conexión con Okinawa, ya que ahora el karate se iba a convertir un arte marcial oficial japonés; por ende, Funakoshi cambió el nombre del arte en sí, al menos en las islas mayores de Japón, para que el karate fuese aceptado por la Dai Nippon Butoku Kai (大日本武徳会), «Sociedad de Virtudes Marciales del Gran Japón», una organización de budō y artes marciales con fuertes lazos con el gobierno nipón de la Segunda Guerra Mundial, establecida originalmente en 1895 en Kioto y cuya función principal era estandarizar las artes marciales en la nación. Funakoshi también dio nuevos nombres japoneses a muchas de las katas, por ejemplo, las cinco formas pinan se conocieron como heian, las tres formas naihanchi se conocieron como tekki, seisan como hangetsu, chintō como gankaku, wanshu como enpi, y así sucesivamente. Estos fueron principalmente cambios políticos, y aunque Funakoshi sí introdujo algunos cambios en el contenido, en un contexto general las katas se mantuvieron en su estado original.

Foto 5 Cortesía: Wiki Commons, La Dai Nippon Butoku Kai en la ciudad de Kioto.

La modernización y sistematización del karate en Japón también incluyó la adopción de cinturones de colores, y por supuesto, el uniforme blanco que consistía en el kimono y el do-gi o keiko-gi, en su mayoría llamados simplemente karate-gi. Ambas innovaciones fueron originadas y popularizadas por Jigorō Kanō (嘉納治五郎) el fundador del jūdō (柔道) y uno de los hombres a los que Funakoshi consultó en sus esfuerzos por modernizar el karate.

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